Así impacta el coronavirus, sector a sector

El impacto inicial de la epidemia sobre la actividad económica se está cebando sobre todo en sectores como el turístico (aerolíneas, agencias de viaje, hoteles…) y en aquellos otros más dependientes de la cadena internacional de suministros (industria de la automoción, calzado y textil, alta tecnología y artículos del hogar), pero la preocupación por los efectos de la epidemia se extiende a todos los sectores y subsectores de la economía española.

Cancelaciones de vuelos y reservas hoteleras; anulación de grandes ferias como el MWC y Alimentaria, en Barcelona, o Expodental, en Madrid; suspensión de congresos profesionales, como el de Farmaindustria; celebración de competiciones deportivas a puerta cerrada, parálisis en el suministro de productos procedentes de China con incidencia en sectores tan dispares como el textil, el juguetero o el de automoción y componentes… Es el panorama desolador que está dejando el brote del coronavirus a su paso por España.

Aunque el impacto inicial de la epidemia del coronavirus sobre la actividad económica se está cebando sobre todo en sectores como el turístico (aerolíneas, agencias de viajes, hoteles…) y en aquellos otros más dependientes de la cadena internacional de suministros (calzado y textil, alta tecnología y artículos del hogar, además de la industria automotriz), la preocupación por los efectos económicos de la epidemia se extiende a lo largo y ancho de todos los sectores y subsectores de la economía española, desde lo macro a lo micro.

En este contexto, aunque muchos segmentos no han apreciado de momento un impacto significativo en su actividad, gracias en parte a que todavía “están recurriendo a stocks acumulados del año pasado” y a que “tiempo atrás se produjeron deslocalizaciones productivas de China”, el escenario podría empeorar drásticamente si la epidemia sigue propagándose y se prolonga. “Si la situación actual continúa, la cadena de suministros podría romperse a principios de abril”, advierte el presidente de Uno, organización que aglutina a empresas como Amazon, DHL, Seur, UPL o Correos Express. En ese supuesto, el impacto sería notable, ya que “afectaría al 23% de los pedidos que ya estaban negociados” y que no llegarían a España por falta de producción. Todo ello en un contexto en el que el 9% de las importaciones españolas provienen de China y en el que sectores como el de componentes de automoción cuenta en el país asiático con más de 50 plantas de producción y centros de I+D+i de empresas españolas.

Sería en ese momento cuando el sector de consumo, que hasta ahora ha sorteado con relativa normalidad el Covid-19 en España, podría verse afectado de lleno. Tanto Anged, patronal que reúne a grandes empresas de distribución como El Corte Inglés, Carrefour o C&A, como Asedas, asociación que acoge a las cadenas de supermercados españolas como Mercadona, Ahorramás o Dia, coinciden en que hasta el momento no se han registrado comportamientos anómalos en los hábitos de consumo ni en lo que se refiere al acopio de productos ni a eventuales problemas de suministro, aunque apuntan a que se ha producido un significativo incremento de las ventas de geles de mano, que se ha erigido en la principal arma preventiva de muchos ciudadanos contra una epidemia en la que sólo hay una cosa que se propaga más rápido que el virus: el miedo. Desde la Asociación Madrileña de Empresas de Restauración (AMERC) alertan de que el mayor peligro para el consumo proviene, precisamente, de la psicosis generada. Resaltan la necesidad de actuar con seriedad y preocupación, pero con menos alarmismo.

Ni bares ni restaurantes han acusado “una menor afluencia de clientes atribuible al coronavirus”, asegura el secretario general de la Confederación Empresarial de Hostelería de España, Emilio Gallego, aunque reconoce que “estamos evidentemente preocupados” y en permanente y estrecha coordinación con la Administración, centrando sus esfuerzos en las medidas preventivas y de contención ante un escenario que muta a gran velocidad y cuyas consecuencias siguen siendo impredecibles. Una inquietud que comparte Pedro Campo, presidente de la Confederación Española de Comercio, quien afirma que si bien “los suministros no están suponiendo demasiados problemas” y que aún “es pronto para apreciar un efecto en las ventas”, admite que ” lo que sí se está notando en los consumidores es incertidumbre y una ralentización del consumo, según nos han trasladado las asociaciones provinciales de comercio”. En otras palabras, aunque el impacto en el comercio tradicional es todavía incipiente, ya cristaliza de forma sutil en “cierta preocupación porque desciende la afluencia de clientes en tiendas y [los clientes] no vienen a mirar o a pasar tiempo. Los que vienen hacen compras concretas y rápidas”, asegura Campo. Un escenario complejo para el consumo, uno de los grandes motores de la economía española junto al turismo y las exportaciones. El brote de coronavirus y su virulenta propagación fuera de las fronteras de China han puesto en jaque a la economía mundial, cuyas estimaciones de crecimiento menguan cada día. Para España, S&P Global recortó la previsión de crecimiento del PIB para este año hasta el 1,3% frente al 1,6% que estima el Gobierno.

Fuente de información:

www.expansion.com



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